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Características del Diamante, las 4C's del Diamante
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Características del Diamante – 4C´s del Diamante

El diamante, por su composición química de carbono al 100%, es la gema más pura que existe. Así como la huella dactilar o como ciertos patrones de la Naturaleza, cada diamante es único gracias a las variantes y características específicas que lo distinguen. Por ello, al momento de adquirir un anillo de compromiso o cualquier joya diseñada con diamantes, la pregunta es, cómo conocer esas características en detalle y sobre todo, cómo saber si la piedra que estás por adquirir es auténtica y de buena calidad? Bueno, Joyería Flor de la Vida te guía con este artículo, que seguro va a ser de mucha utilidad. Seguramente ya has escuchado de las 4C de un diamante, pero queremos detallar un poco más de qué se trata este estándar de calificación de estas hermosas gemas.

En 1931 se estableció en New York el GIA (Geomological Institute of America) como fuente educativa sin fines de lucro para la industria de la gema y la joyería. El GIA desarrolló el primer sistema de clasificación de diamantes denominado 4C, por sus siglas en inglés de Carat (Peso/Quilates), Colour (Color), Clarity (Pureza) y Cut (Talla o Corte). El trabajo riguroso y prolijo, así como las estrictas evaluaciones de estos expertos, permiten determinar la autenticidad y calidad de los diamantes, calificarlos según estas cuatro características y separar diamantes naturales, sintéticos, imitaciones y diamantes tratados. Las 4C es el estándar adoptado mundialmente por los profesionales de la joyería.
 

1. Peso (Carat):

Carat o Quilate, es la medida con la cual se mide el peso de los diamantes. Un quilate es igual a 200 miligramos. Un quilate equivale a 200 miligramos de peso. En el caso de los diamantes de menos de un quilate, cada quilate se divide en 100 puntos, como los centavos de un dólar. 0,75 ct. = 75 puntos, 1/2 ct. = 50 puntos.

El peso en quilates influye en el valor de un diamante y contribuye mucho en la variación del precio. Es más difícil encontrar en la Naturaleza un diamante grande que uno pequeño y además pierde peso al momento de tallarlo. Por ejemplo, para obtener un anillo  de 1 quilate, se tiene que encontrar un diamante de 2 quilates, porque se pierde el 50%. El valor de un diamante de 2.00 ct. es más probable que triplique el precio de un diamante de 1.00 ct. con características similares.

El valor simbólico del quilate para los diamantes no puede ser exagerado. Por ejemplo, la diferencia entre un diamante de 0,98 ct. y uno de 1.01 ct. no se distingue fácilmente, pero sus precios pueden ser muy distintos. Esta diferencia de precio se explica al llegar a un «tamaño mágico». Los tamaños mágicos son, por ejemplo, 1 ct., 1,50 ct. o 2 ct. A partir de ese tamaño mágico, el precio va a variar muchísimo.

2. Color:

Existe un sistema internacional de gradación de color del diamante con un código que va de D a Z, en donde D es la calificación más alta de diamantes totalmente incoloros. A medida que baja la escala, comienzan a desarrollar un tinte amarillo que sería Z. 

Los expertos  determinan el color comparando un diamante con un conjunto de diamantes de diferentes colores como referencia. A menos que se comparen los diamantes uno al lado del otro, es muy difícil ver la diferencia entre un D y un G. Un diamante con un tono D es el más valioso y entre G y D se encuentran los tonos más empleados en la elaboración de anillos de compromiso y joyas en general. 

Existen también diamantes en otros colores, como marrón, anaranjado, rosa y azul. El tono más intenso de estas variaciones de color se denomina “fancy”. Estos diamantes de colores son muy raros y escasos, por lo cual su precio se eleva muchísimo. 

El diamante es el mineral más duro con un 10 en la escala de Mohs, el corindón, el mineral de donde proviene el zafiro, es el siguiente más duro con una calificación de 9.  Esta gema no tiene “hendidura” lo que significa que no se rompe fácilmente si se llegara a golpear, por ello su cuidado y limpieza son bastante sencillos. Ahora, debido a su belleza y a su significado, sabemos que tu futura esposa nunca más querrá separarse de él y se convertirá en una joya de uso diario, entonces bastará con limpiezas regulares con agua tibia y jabón para mantener la gema reluciente. Sin embargo, se recomienda una limpieza profesional en la joyería una vez al año para que el anillo esté brillando como el primer día.

3. Claridad (Clarity):

Debido a la formación natural de los diamantes, en condiciones de presión y calor extremas, es muy difícil encontrar un diamante sin impurezas. Estas impurezas se denominan inclusiones y cuantas menos haya, mayor será la cantidad de luz que atravesará la gema, por ende mayor será su belleza y luminosidad. Las más comunes son: los “puntos negros” que se originan a consecuencia del carbono, las inclusiones en forma de “nubes” microscópicas y las “plumas” que son fracturas moleculares producidas durante la creación de la estructura del diamante. Las imperfecciones externas son impurezas superficiales, producto del desgaste por el uso o provocados durante la talla.  

Según la escala GIA, existen 11 grados de pureza que van desde “Flawless” FL (sin inclusiones) hasta «Included» I3 (con inclusiones). Esta consecuencia de formación termina siendo una herramienta con la que los expertos pueden distinguir los diamantes naturales de los sintéticos o de las imitaciones y consiguen identificar piedras auténticas. 

4. Corte (Cut):

La belleza de un diamante pulido está directamente relacionada con la luz que se refleja en sus facetas y superficie y de cómo ella regresa al ojo humano. El corte o talla de la piedra interactúa totalmente con la luz y de acuerdo a su simetría y proporción; esta interacción se optimiza dándole al diamante mayor valor, brillo y belleza.  Si la profundidad del diamante es escasa o excesiva, la luz escapará por los costados o por la parte inferior de la gema. En cambio, en un diamante con una buena talla, la luz se dirigirá hacia la corona. 

Existen varios tipos de cortes entre ellos, el  más popular que optimiza el brillo del diamante, es el corte redondo o también llamado corte brillante. Es uno de los favoritos cuando se trata de anillos de compromiso. Sin embargo, existe otro tipo de cortes más sofisticados e igualmente bellos que también pueden ser muy apetecidos para un anillo de pedida de matrimonio. Entre estos están el corte ovalado, corazón, princesa, etc. Todos ellos a su manera, destacan la luminosidad y brillo del diamante.  Todo dependerá del gusto y la preferencia de la pareja o de los novios.

 

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